Historia

En los años setenta, algunas organizaciones sentíamos la necesidad de la formación y el estudio de sus militantes, pero la práctica concreta inmediata o la represión del Estado lo hacía casi imposible.

Sin embargo había grupos fundamentalmente sindicales que precisamente por esa práctica concreta los obligaba a la formación y el estudio para saber cómo enfrentar a su enemigo inmediato, su patrón o su sindicato charro. Fueron los círculos de estudio de fábrica las formas de cubrir ésa necesidad, con textos específicos como “la Ley Federal de Trabajo”, “salario precio y ganancia” o el “Manifiesto Comunista”, sin faltar lo fundamental las diferentes formas de seguridad de las que dependía su permanencia en la fábrica.

En el caso nuestro, la organización no fue la excepción en cuanto a resolver solo los problemas inmediatos y responder a la represión, eso nos llevaba a que sus integrantes aprendieran a instalar un sonido, hablar por micrófono, organizar un festival o como elaborar un periódico o volante , pero a la falta de un estudio teórico muchos compañeros se retiraban y se integraban a otras organizaciones en donde aplicaban toda la práctica aprendida en CLETA pero tampoco resolvían el problema de estudio teórico.

Respecto a la formación artística e ideológica hemos pasado por diferentes intentos pero no se han sistematizado, como han sido los cursos intensivos, los encuentros nacionales e internacionales de cultura popular revolucionaria, las Asambleas Populares y los Círculos de Estudio para el público organizado realizados en el Foro Abierto de la Casa del Lago en Chapultepec de los que salieron muchos compañeros integrantes de la organización.

En ésta etapa tuvimos el primer intento de escuela como espacio físico, lo que fue “La Casa de la Raza” (se ubicaba cerca del metro La Raza) se alquiló la casa especialmente para hacer los cursos, talleres y círculos de estudio, que tomaba mucha gente menos los que estábamos en la organización, ya que la dinámica organizativa nos comía y quienes lo capitalizaban eran compañeros de otras organizaciones, esto fue bueno pero entendimos que había que trabajar para la formación de los integrantes de la organización.

Con éste objetivo, al inicio de los años 80s, llamamos a la formación de grupos de compañeros que quisieran integrarse a CLETA, con un programa mínimo de formación integral que consistía en reunirnos a las 7 de la mañana dos veces por semana en Chapultepec para hacer ejercicio físico, practicar karate, después una discusión colectiva de experiencias organizativas y revolucionarias, con libros como “La Montaña es más que una Estepa Verde” , “El Socialismo y el Hombre Nuevo” del Che para finalizar con un desayuno-convivencia, la mayoría de los que tomaron este curso fueron más tarde el pilar de la organización.

Lo anterior fue bueno para empezar y ¿luego?, no podíamos dar más de lo que no teníamos, necesitábamos primero formación nosotros. Fue entonces que después de una histórica huelga de hambre que se realizó por la defensa del Bosque de Chapultepec en 1985 en la que participaron tres compañeros de tres organizaciones que en los noventas impulsamos la Escuela de Cultura Popular “Mártires del 68”, éstos compañeros fueron Alberto Híjar del Taller de Arte e Ideología (TAI), Iseo Noyola de la Organización de Arte y Cultura (OAC) y Enrique Cisneros del CLETA, éste fue el segundo intento de escuela como espacio físico.

El objetivo de la Escuela de Cultura Popular “Mártires del 68” sería la formación de cuadros no solo de los integrantes de las diferentes organizaciones que la impulsaban sino de cuadros culturales del movimiento.

El acuerdo fue que el TAI pondría los maestros, con Alberto Híjar, Oralba Castillo, Cecilia Lazcano, Raquel Bolaños entre otros, la OAC los talleres y su experiencia gráfica y el CLETA su infraestructura, los alumnos y sus contactos con organizaciones, ésta fue una de las experiencias más importantes que hemos impulsado, se elaboraron estatutos, objetivos, fundamentos, reglamentos y una estructura organizativa democrática. Los cursos eran de dos años con un tronco común con cuatro materias básicas que se pensó eran centrales para la formación de cuadros culturales para su trabajo político. En la práctica nos dimos cuenta que por las dinámicas organizativas y políticas de las organizaciones, éstas necesitaban cursos mucho más cortos, que les diera elementos para entender su lucha

La Escuela de Cultura Popular “Mártires del 68” nace en la Sala de Arte Público Siqueiros, lugar donde viviera el pintor muralista David Alfaro Siqueiros y que al morir éste, queda a cargo del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), allí se impartieron los primeros cursos y talleres, pero cuando el INBA vio que la Sala Siqueiros se llenaba de campesinos de la Unión de Comuneros Emiliano Zapata (UCEZ), de estudiantes y de pueblo ya no nos quiso tener ahí, con movilizaciones y tomas de micrófono en sus actos, logramos que durante tres o cuatro años el Instituto pagara la renta de una casa en donde se pasó la sede de la Escuela.

En enero del 1996 con la complicidad de las autoridades de la UNAM y del D.F., El Foro Abierto de la Casa del Lago de la UANM en Chapultepec fue destruido un día antes de ser declarado conjuntamente con los zapatistas “Primer Aguascalientes del D.F.”.

Las autoridades pensaron que destruyendo el foro terminaban con CLETA, muy por el contrario dos meses después estábamos inaugurando “El Primer Aguascalientes en el Exilio” en la esquina de Bucareli y Donato Guerra y con la solidaridad del Frente Popular Francisco Villa inauguramos en Iztapalapa “La Escuela de Cultura Popular del CLETA”, es aquí donde por primera vez se pudo dar una cooperación económica a los maestros a excepción del Seminario de Análisis Político ya que éste funcionaba con el apoyo de compañeros muy preparados de organizaciones hermanas, nos hicimos de una infraestructura mínima para trabajar. El problema de ésta etapa fue que se volvieron a dar muchos cursos y talleres pero no para la gente de la organización.

En toda la primera etapa de los años 80s. siempre contamos con el apoyo para los cursos, talleres y círculos de estudio de compañeros como Iseo Noyola, Toño Valverde, Salomé, Ricardo Landa y otros muchos que estuvieron siempre puestos a compartir su conocimiento sin cobrar un solo centavo, vaya un reconocimiento para ellos, que siguen trabajando y enseñando que dejaron escuela en muchos de los que estamos y han estado en CLETA.

Por último nos queda mencionar que no hemos quitado el dedo del renglón en esto de la formación artística-ideológica y organizativa y la escuela esta sirviendo como alternativa de compañeros que simpatizan o quieren integrarse a la organización y a diferencia de las etapas anteriores que se integraban por medio de la chamba concreta ahora lo pueden hacer por medio de un círculo de estudios, un taller y pueden tener también una alternativa para desarrollarse por medio de nuestros medios de comunicación como “El Machete”, “El Machetearte”, APIA o los grupos artísticos y Encuentros Internacionales, por lo que la Escuela de Cultura Popular sigue siendo un proyecto estratégico.

En estos momentos estamos dando pasos lentos pero seguros para ampliar el equipo, con compañeros que estén de acuerdo con nuestros planteamientos, políticos, culturales y pedagógicos, que vayan asumiendo un compromiso y una responsabilidad, que no tengamos que empezar desde abajo y que podamos ofrecer una remuneración mínima por su trabajo. Esa es la idea por la que estamos impulsando la campaña “SE SOLICITA FORMADORES”.

La formación política-ideológica y pedagógica no es cualquier cosa, requiere de compromiso, estudio y entrega pero trae muchas satisfacciones. ¿Estás dispuesto a entrarle? ¡CONOCENOS!

Al pensar en la Escuela de Cultura Popular que algunas veces fue un espacio físico que trataba de partir de las necesidades concretas, con muchas limitaciones debemos retomar los aciertos y no repetir los errores.

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