Por la Escuela de Cultura Popular (de la OPC-Cleta)
En días recientes, en la ECP se abrió un acopio de vivieres para los trabajadores del SME que siguen manteniendo su lucha. Vía correo electrónico recibimos varias respuestas que nos dejaron sorprendidos y queremos compartir con los lectores:
Una de ellas nos escribía “ Me sorprende que tengan eventos tan interesantes y ahora pierdan su tiempo apoyando a estos “pobres” desempleados”.
Otro más nos escribía: Mejor que se pongan a trabajar con su liquidación. Es lo que yo haría. Tienen la gran oportunidad de ser independientes, libres y ya no depender de sindicatos corruptos que se benefician a costa del lavado de cerebro que les hacen sus “lideres”.
Evidentemente estas personas reflejan la opinión de muchas otras, las cuales tienen legítimas razones para creer que los sindicatos gozan de privilegios y que se encuentran manipulados por mafias y lideres vendidos. Pero estas mismas personas tienen muy pocas razones para no dar un poco de pan, huevo, aceite o atún para las familias de trabajadores que sin aceptar la liquidación, están emprendiendo una defensa legal y política para conservar su empleo. Veamos por qué no tienen razón:
Lo primero es reconocer que estar en contra, a favor o inclusive indiferente con lo que ocurra con esos compañeros es una posición política, ética e histórica. Política porque se acepta o no, como válidos y verdaderos los argumentos esgrimidos por el Gobierno de Calderón y las televisoras para liquidar ese sindicato. Ética porque se asume que lo que ocurra con los trabajadores y sus familias, debe importarnos o simplemente “valernos madres”. Y por último histórica, porque se acepta o no que ese sea el modo como se deben resolver los problemas económicos y laborales del país: echando a la calle trabajadores, ocupando con el ejército instalaciones y linchando mediáticamente al sindicato adverso (no a los aliados).
Desde esta perspectiva ¿que motivos tendría el ciudadano común para dar un apoyo a los trabajadores? En la ECP creemos por lo menos en las siguientes razones:
1. Morales: porque existen familias que están ejerciendo su legítimo derecho a defenderse legal y políticamente de la pérdida autoritaria de su trabajo. Negar este derecho a ellos, es negárselo a los miles de desempleados que cada vez sufren los embates de empresas fantasmas, outsourcing, o del mismo gobierno.
2. Políticos: porque los argumentos planteados por el gobierno y difundidos en la televisión para desaparecer LFyC ocultan tanto los intereses empresariales en el jugoso negocio que representa, como la guerra encarnizada de Calderón contra todo grupo, organización o sindicato que se atreva a exigir y luchar por derechos laborales en una crisis donde lo que más habrá es desempleo, explotación y pérdida de prestaciones sociales.
3. Históricos: Porque los más de 2millones de desempleados generados en los últimos años, no se explican por causas “externas” y mágicas, sino por la falta de políticas públicas que incentiven la creación de industrias nacionales, tecnologías propias, seguridad social y por supuesto una legalidad basada en la distribución justa de los beneficios sociales.
Nada de esto ha hecho el gobierno vigente, que más bien ha incentivado la importación, el abandono del campo, la dependencia tecnológica, la pérdida de derechos laborales, y promovido una legalidad que privilegia a los multimillonarios de este país (entre políticos, empresarios y dueños caritativos de los noticiarios y periódicos masivos). Ahora, bajo la idea de que “repetir una mentira mil veces la vuelve verdad”, todo se presenta como un problema de “eficiencia” y “productividad” que ha dejado sin trabajo a 43mil trabajadores de un sindicato adverso a sus intereses, sin tocar a los sindicatos que se sometan a sus líneas políticas.
Miles de estos trabajadores que aún no han aceptado la liquidación, son los que esperan del pueblo de México la comprensión y apoyo económico, político y moral para mantener una lucha frontal contra el Gobierno Calderonista.
Se trata de una cuestión humanitaria, en su sentido más profundo: solidarizarse con las familias de los trabajadores que resisten, pero aún más importante, solidarizarse con aquellos mexicanos que se atreven a cuestionar una de las tantas medidas autoritarias (como el alza de impuestos) que están afectando la vida de la gran mayoría de trabajadores. En estos momentos, la lucha del SME sintetiza el enfrentamiento histórico para impedir que unos cuantos diputados, senadores, jueces y periodistas, encabezados por Calderón, impongan sus decretos, leyes y discursos sobre un pueblo hambriento y manipulado televisivamente.
Tener espíritu humanista, es estar dispuesto no sólo a resolver “mi problema”, sino a comprender que “Mi problema” es “nuestro problema”, es “nuestra responsabilidad”, es “nuestro deber”. La Escuela de Cultura Popular no llama a tener caridad por los “pobres trabajadores”, como lo hace Televisa con el Teletón (quien primero des-educa y luego “re-invierte” su culpa en “ayudas”), sino a comprendernos todos como responsables del presente y futuro de este país. Te esperamos entonces con tu apoyo de conciencia, y nunca con tu caridad televisiva.
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