En 2010, como bien sabemos, se cumplirán cien y doscientos años, respectivamente, del inicio de las luchas de Revolución e Independencia mexicanas. Con este pretexto, el Estado ha planeado una serie de actividades que, a más de ser sumamente costosas, resultarán inútiles para una verdadera conmemoración de la historia. En efecto: erigir nuevas estatuas a los héroes independentistas, inaugurar macro-circuitos y rutas de transporte público que lleven el epíteto ‘bicentenario’ y, por citar otro ejemplo, poner en circulación una serie de billetes para coleccionistas, poco o muy poco tienen que ver con el sentido de dichos episodios nacionales. Al mismo tiempo, el Estado mexicano aprovechará estos festejos para presentarse como el legítimo y más apropiado continuador de los esfuerzos que han realizado nuestros antecesores a lo largo de siglos para construir un país cada vez más justo.
La Escuela de Cultura Popular, al proponerse constituir el poder del pueblo a través de la educación, tiene, frente a este panorama, una labor pedagógica innegable: generar y compartir una auténtica celebración del centenario y el bicentenario de la Revolución y de la Independencia de México —aunque particularmente de la primera, ya que sus consecuencias sociales se encuentran mucho más cercanas a la actualidad que las de la segunda. Mas ¿qué significa celebrar? Celebrar la historia, dice Eduardo Galeano, es redescubrirla: no sólo aquella que ha sido forjada por los grandes hechos y los grandes personajes, sino también la que ha permanecido oculta, la cotidiana, la que creamos día a día con nuestros sencillos actos. Celebrar la historia es, entonces, revisarla, reconstruirla.
Así bien, la Escuela de Cultura Popular inaugura hoy esta columna que, durante 2010, estudiará quincenalmente los principales eventos y documentos de la Revolución e Independencia mexicanas, considerándolos no como reliquias museográficas o sucesos momificados, sino procurando responder a este par de preguntas: ¿cuál es el vínculo entre esos eventos y documentos y la realidad presente?, y ¿qué importancia tienen en la actualidad las ideas y proyectos de nación que concibieron los hombres que tomaron parte en los movimientos revolucionario e independentista?
Para complementar esta celebración, la Escuela de Cultura Popular albergará en sus instalaciones, a partir del 23 de enero y a lo largo de todo el año, un ciclo trisemanal de conferencias que compartirán la misma temática e intenciones que esta columna histórica; de igual forma, en esa fecha dará arranque la jornada de cursos y talleres de la Escuela, algunos de los cuales estarán íntimamente relacionados con la celebración: los seminarios de formación política, los talleres Filosofía e Historia y Lecturas de la Constitución y el Círculo de lectura Los bandidos de Río Frío, donde se leerá una novela que retrata la vida de todas las clases sociales de México durante el porfiriato, periodo inmediatamente anterior al de la Revolución mexicana.
No queda más que invitar a nuestros lectores a participar en estas actividades; a vivir, con nosotros, una verdadera celebración de la historia.
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Hola
Como material para la revisión les porpongo leer el libro de Pedro Ángel Palou ( http://es.wikipedia.org/wiki/Pedro_%C3%81ngel_Palou_Garc%C3%ADa ) titulado “La Culpa de México: La invención de un país entre dos guerras” ( http://www.fil.com.mx/prog/prog_ficpres.asp?idr=6&idsr=1&ide=98&edicion=2009&lan=1 )
Saludos.
Felicidades,me da gusto saber de la existancia de esta escuela.Me gustaria participar tambien con ustedes pero no vivo actualmente en Mexico. Saludos. Arturo.