Hacia un Nuevo Poder Popular: ECP (OPC-CLETA)

Ante el Fracaso Neoliberal y la Crisis Social

Un Nuevo Poder Popular

(Publicado en el periódico el Machete, no. 203, de mayo de 2010)

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El abismo no nos detiene, el agua es más bella despeñándose.

Ricardo Flores Magón.

La caída en el crecimiento de la economía;  la  pérdida de millones de empleos; el aumento en la inseguridad; la falta de oportunidades educativas  y la creciente desigualdad política y económica son sólo algunos de los efectos atroces de un modelo de Estado y de sociedad  contradictoria que se  fue instaurando a lo largo de la era postindependentista y  pos revolucionaria del siglo XX. Hoy dicho modelo ha entrado en una crisis mortal y pone a México en una encrucijada histórica.

En la OPC-CLETA estamos claros que estas contradicciones políticas y económicas  son debidas, fundamentalmente,   al fracaso del modelo neoliberal  y capitalista mantenido por  los gobiernos priistas, panistas y perredistas. Sin embargo, reconocemos  que la crisis  se debe también  al fracaso del  modelo de  vida de una  “sociedad moderna y colonialista”  que se basa en  el deseo de acumulación de ganancias, poder y placer a costa de relaciones de dominación de unos sobre otros y de la destrucción masiva de los ecosistemas y de la diversidad biológica.

La crisis de este modelo de dominación  atraviesa todos los campos de la vida de nuestro país: Gobiernos corruptos  sobre  poblaciones desorganizadas y apáticas;  empresarios explotadores  sobre  millones de  trabajadores sin derechos y sin conciencia de clase; hombres  machistas  sobre mujeres excluidas; universidades y maestros autoritarios sobre alumnos amordazados y sumisos, etc., etc.

La crisis mexicana, es pues,  una crisis de la totalidad  de la vida  de nuestro país.

¿Qué debemos hacer entonces para superar esta etapa de contradicciones políticas, económicas y culturales?

Desde sus orígenes el CLETA ha respondido a este cuestionamiento  con un programa mínimo: organizar y organizarnos a través de la cultura de liberación.

Esta idea  se convirtió en  un principio que guió implícitamente el trabajo de la organización durante más de 3 décadas  y  que ha estado presente en nuestras obras artísticas, nuestra propaganda y nuestro trabajo popular.

Poco a poco y  no sin contradicciones,  fue necesario hacer explicito esto, y decir que nuestra organización cultural no era un instrumento de las organizaciones políticas, sino que ella había sido y era,  en su carácter cultural de liberación, una organización política.

Esto fue reconocido y declarado a partir de 1998 en que en un Congreso del CLETA, se decidió impulsar trabajo de organización política. La primera manifestación de este acuerdo fue la participación relevante del CLETA en la huelga del CGH de la UNAM. Fue en el Congreso de Querétaro de 2007 en que le dimos nombre a este proceso con tres palabras que hoy clarifican el sentido de nuestra lucha: Organización Político Cultural- CLETA.

Sin embargo, la represión sobre el movimiento sindical, campesino y estudiantil; el fracaso en las vías  electorales y comunitaristas para transformar esta crisis del tejido social,  exigen una mayor claridad sobre el significado que tiene en la vida real,  el organizarse  político-culturalmente para la liberación.

Por todo esto y después de múltiples debates y discusiones hemos dado un paso en la clarificación  y profundización de la respuesta a la pregunta ¿qué hace y cómo luchar contra esta crisis generalizada?  Aquí formulamos parte de los resultados de esta discusión:

1.  LA INSTITUCIÓN DEL Y PARA EL PODER POPULAR.

No hay organización liberadora cuando en ella gobierna el espontaneísmo o el academicismo. No hay  organización revolucionaria cuando se instituye  el asistencialismo o la manipulación política. No hay organización popular cuando se instituye el individualismo ególatra o el comunitarismo  autoritario.

Una organización  cuando es política y cuando es de liberación es una comunidad de individuos que instituyen y cumplen principios, estructura y estrategia democráticos y liberadores. Sin estos momentos difícilmente se puede hacer factible una transformación local ni mucho menos nacional de largo alcance.

Es por esto que para nosotros se requieren  organizaciones político-culturales que sean  comunidades de actores y sujetos  que con  conciencia y autoconciencia (dadas por el trabajo y la educación cultural)  logran  instituir un modo de vida donde se superen los vicios de dominación que imperan en la sociedad moderna.

Para nosotros una institución de lucha social es aquella comunidad organizada que ejerce crítica y autocríticamente un poder popular comunitario (democracia participativa) y un poder popular representativo (democracia representativa).  Creemos que es necesario superar teórica y prácticamente el dilema que pone al poder popular como únicamente participativo  y aquel que lo pone como únicamente representativo.  Lo importante para nosotros es que la comunidad debe gestar sus formas de gobierno (momento representativo), pero unido necesariamente a un momento participativo y creativo de todos los que conforman dicha comunidad.

2. HORIZONTE DE LIBERACIÓN.

La OPC-CLETA lucha por y construye una población organizada, consciente, es decir, crítica y autocrítica, permanentemente creativa, practicante de un poder popular participativo y representativo  en todos los ámbitos culturales, así en la esfera pública como en la privada, de una pedagogía liberadora, de una comunicación funcional y democrática, de una economía y una ecología creativas y responsables, de una cultura y una erótica profundas  e igualitarias; buscamos reivindicar, entonces, el ejercicio del poder popular comunitario, materializado necesariamente en las  micro (comunidades)  y macro instituciones (el Estado, en tanto órgano administrativo) que respondan cabalmente a los principios de liberación  imprescindibles para el desarrollo de todos los miembros de una comunidad política y, en general, de la especie humana.

A esta visión nos referimos cuando decimos que luchamos por un socialismo, en un primer momento nacional (no nacionalista) auto-consciente y, en segundo, hacia un bloque socialista latinoamericano y  mundial, no organizado por la hegemonía y el caos del mercado, sino vehiculado por instituciones administrativas fundamentadas  y dialogadas en los valores de un hombre nuevo.

Frente a este panorama, nuestra estrategia de lucha es la de la lucha cultural concientizante hacia un poder popular que  entendemos no sólo como la agrupación de fuerzas populares que apunten hacia la toma del control del Estado (momento que, por lo demás, será en algún punto insoslayable), sino sobre todo como la generación-autoreconocimiento de actores políticos en cada una de las esferas culturales: una organización artística, educativa o periodística,  por ejemplo, aunque no luche directamente por la recuperación de un Estado nacional, pero sí presente un funcionamiento interno basado en el “mandar obedeciendo” zapatista, es, sin duda alguna, una institución de poder popular.

Para nosotros este horizonte de liberación  exige el trabajo cotidiano y permanente de los siguientes frentes de lucha complementarios:

A) Transformación y/o recuperación de instituciones:

Es necesario construir una red de trabajo entre organizaciones e instituciones de lucha ya formadas a fin de elaborar un proyecto común para la recuperación de  instituciones  y empresas estatales. Las exigencias dirigidas al Estado necesitan convertirse en  programas de transformación  de dichas instituciones (como el IMSS, la SEP, la UNAM, etc.).  Este frente, sin duda alguna, debe estar indisolublemente ligado a una estructura democrática, sin la cual carece de todo sentido: en efecto, cualquier “política de alianzas” para la toma de una institución  que no esté ligada a un proceso de institucionalización interna (con sus respectivos postulados de horizontes de liberación, principios, estructura, estrategias y tácticas de lucha) corre el riesgo de volverse  un frente  inmediatista, carente de un programa factible de transformación nacional y fácilmente corruptible.

B) Ser Instituciones  del  y para el poder popular:

Se refiere a la estructura interna necesaria que haga factible la transformación cotidiana e histórica de la vida social. Si bien, como lo hemos dicho, nuestra estrategia de lucha se enfoca en el ámbito cultural, no por ello ignoramos la necesidad material —inmediata, sí, pero también de largo plazo— de instituirnos autogestionariamente; en ese sentido, visualizamos a la Organización Político Cultural CLETA como la síntesis de dos  luchas: la  pedagógica y la autogestiva en cada uno de las áreas de la cultura popular.

¿Qué significa esto? Que la OPC-CLETA  asume la responsabilidad  de la formación y organización de cuadros conscientes que, desde sus distintos ámbitos de acción cultural (teatro, periodismo, medicina, psicología, artes, etc.) ejerzan el poder popular comunitario (en el sentido anteriormente acotado), y al mismo tiempo  la generación de opciones de vida económica (servicios, cooperativas, foros, etc.) para la comunidad.

Para nosotros es claro, que sólo a partir de esta consolidación e institucionalización internas (de formación y alternativa laboral),  podremos irnos configurando como una Institución de lucha nacional e internacional  que al lado de otras fuerzas, pueda luchar con la claridad, la coherencia y la fuerza necesarias para recuperar hegemónicamente el Estado mexicano (frente A), recuperación que, por un lado, deberá trascenderse a sí misma, salir de su primer (aunque, a nuestro parecer, ineluctable) momentos nacionales, a fin de encaminarse a la lucha latinoamericana y mundial.

Ahora bien tenemos muy claro, que la transformación del estado y la institucionalización de la lucha, carece de todo sustento, y aun corren alto riesgo histórico de caer en vanguardismos políticos o, peor aún, en dictaduras de burocracias, si no se apoya en:

C) La generación de  nuevas instituciones y formas del poder popular:

Dicho frente  se refiere a la identificación y agrupación de actores políticos de la sociedad actual, desorganizada  y con necesidades y reinvidicaciones distintas (jóvenes, campesinos, burócratas, amas de casa, homosexuales,  etc.), con vistas a su concientización y auto-organización en comunidades de lucha.  Estos sectores  organizados  (frente C) será el germen de una nueva  sociedad y comunidades socialistas que, al llevar a la práctica un poder popular en sus micro instituciones, estará intrínseca y conscientemente ligada a una transformación de macro-instituciones estatales (que vayan superando el carácter heterónomo del estado y la sociedad). Juntos, las nuevas micro y macro instituciones y comunidades del poder popular, podrán concentrar fuerzas para una  lucha de liberación mundial.

Con la formulación de estos frentes de  lucha, la OPC-CLETA no busca dar un esquema universal y absoluto, sino la respuesta que hoy daremos desde nuestra lucha a todos aquellos que nos pregunten qué pueden hacer para transformar  la terrible situación que vive nuestro pueblo. El carácter abierto es también una invitación a  dialogar estas consideraciones  con otras voces y organizaciones fraternas.

Con esta visión esperamos  que el llamado ambiguo a la organización popular, pueda ahora ser  explícitamente  y estratégicamente el llamado permanente a la lucha por  la consolidación, transformación y generación de instituciones del y para el  poder popular.

Abrimos nuestras puertas para aquellos individuos y colectivos que decidan ser parte de la construcción de estos frentes,  incorporándose a la  comunidad de la OPC-CLETA  y sus  instituciones periodísticas, pedagógicas y artísticas.

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