HACIA UN HORIZONTE PEDAGOGICO DE LIBERACIÓN

Testimonio de Formación Política

 

Equipo Coordinador de la Escuela de Cultura Popular

Junio del 2005

 

EXPERIENCIA PEDAGOGICA

 

Como consecuencia del fenómeno de la huelga en la UNAM, se fue creando un equipo de trabajo que retomaba la creación y ejecución de círculos de estudio.

En un principio los círculos trataban de introducirse en los debates más “importantes” del mundo moderno, como la crítica al sistema neoliberal, leyendo las “opiniones” y “analisis” sobre la actualidad y buscando encaminar las lecturas hacia un análisis de la coyuntura nacional.

A estos círculos acudían gente no organizada que abarcaban varios de los estratos de nuestra sociedad, desde estudiantes obreros hasta ama de casas. Esta diversidad de participantes generaba en ocasiones debates en los cuales se mostraban las diferencias abismales entre los diversos sistemas de creencias y prejuicios que cada uno tiene sobre la realidad.

Ejemplo de esto, fue un debate que surgió en uno de los círculos de estudio en el Foro Abierto de la casa del lago ( que en ese entonces estaba en el exilio) , en donde una señora se declaraba defensora del fascismo frente a estudiantes anonadados que más que dar argumentos daban negaciones espontáneas sobre tal ideología.

Así, fuimos vislumbrando temarios que no sólo introdujeran en los debates de moda, como el del neoliberalismo, sino que dieran elementos teóricos básicos para formar una opinión de nuestra propia realidad cotidiana y una autocrítica de nuestro sistema de creencias .

La lectura de textos clásicos en economía y política fue una necesidad que surgió cuando quisimos formalizar nuestros círculos. Sin embargo lejos estábamos de entender a cabalidad los mismos textos que proponíamos o de contextualizar críticamente las implicaciones de las propuestas teóricas. No éramos maestros ni sabios expertos eruditos de las ciencias sociales, que pudieran verter su inconmensurable conocimiento sobre las atrofiadas cabezas del pueblo desorganizado. Los pocos temas que dominábamos se quedaban en cátedras huecas que más simulaban un monologo que un círculo de estudio. Habíamos pretendido enseñar sin siquiera haber intentado aprehender a enseñar.

Efectos de esta mediocridad pedagógica lo mostraban los rostros aburridos de los participantes, las cabezas oscilantes que trataban de no dormirse o la mirada confundida y doliente de aquellos a los que se les preguntaba algo.

En algunas ocasiones los chavos tomaban esa libertad de haber acudido de manera voluntaria para irse también de manera voluntaria.

Así pues, fue la misma práctica como coordinadores, la que nos conllevo irremediablemente a la autocrítica de nuestros fundamentos pedagógicos y nuestros métodos personales de estudio.

La lectura de Paulo Freire fue determinante no sólo para fundamentar una alternativa pedagógica de nuestros círculos, sino sobre todo, para constituir una dinámica de trabajo distinta en cada sesión del circulo y asumir una responsabilidad mayor frente a los participantes y frente a nuestra lucha.

No bastaba con hacer el mejor temario con los mejores textos sobre filosofía, economía o política , el reto no era explicar los lenguajes intricados de muchos de los pensadores clásicos, nos enfrentábamos a la construcción de una pedagogía que a través de dinámicas y de técnicas de trabajos en grupo pudiera combatir a ese enfermo habito de la pedagogía bancaria de la educación.

Si usábamos demasiados textos, las dinámicas de reflexión colectivas tendían a establecerse como a la clásica clase de profesor –alumno, por diversas causas, entre las que están , la falta de habito de lectura, la falta de bases teóricas, entre otras. El lenguaje utilizado en la mayoría de los textos, era además, un lenguaje en el que no todos, pueden identificarse.

Elegir un texto que puede a superar estas barreras que se crean entre el lector y el autor, depende entre otras cosas de la cercanía entre el discurso, en el dialogo tanto entre el autor del libro y su lector como entre los participantes ( entre ellos los coordinadores) del círculo..

Pero también fuimos descubriendo que el Texto es sólo el esqueleto del temario, es necesario además , la complementación de las categorías , usando diversos textos alternos, de tal modo que el esqueleto se recubra de sus músculos indispensables para cargar y para levantar nuestra filosofía y nuestra liberación.

Textos no sólo filosóficos o políticos sino humanos (en el sentido amplio) que clarifiquen y posibiliten la superación misma de las categorías, textos como poesías, novelas, cuentos, que sin hablar directamente de los temas hablan de ellos en su forma más simple, y a veces más radical.

Una vez alzado el esqueleto , cubierto de sus músculos , es necesario el ánima, sincronización, la cual nosotros se la adjudicamos , no al texto ni a los autores , sino a los mismos participantes de los círculos , que son los que mueven al organismo pedagógico que nace.

Hemos comprobado una y otra vez que son las dinámicas pedagógicas liberadoras el componente que genera la vida fructífera de los círculos de formación. Debido a esto, hemos priorizado en la necesidad de fomentar hábitos de estudio, de democracia, de crítica , de autogestión, donde se mezclen las cualidades que cada uno posea para enriquecer la reflexión y la concientización individual y colectiva.

 

Nuestras pretensiones se incrementaron. Como coordinadores nos dimos cuenta de la falta de preparación , y asumimos el estudio previo de textos pedagógicos, la discusión previa de los clásicos, y el debate profundo sobre las implicaciones sobre nuestro análisis de la realidad.

Freire clarificaba muchas de nuestras pretensiones iniciales, no sólo buscábamos el entendimiento colectivo de textos críticos, lo que buscamos era la creación de un espacio pedagógico donde la toma de conciencia fuera el destino de nuestros estudios.

La toma de conciencia como un proceso inacabado, íntimamente relacionado a la práctica concreta en la transformación del mundo que estudiábamos

 

Comenzamos a planear círculos de estudio donde se abarcaran estas necesidades fundamentales:

1. La relación constante entre nuestra realidad cotidiana y el pensamiento crítico: Concreto

2. La experiencia personal de los participantes como fuente de elementos reflexivos y de dudas que convergen con las del pensamiento históricamente crítico: Democrático

3. La vinculación hacia los trabajos colectivos de la organización.

 

Así pues hemos experimentado con diversos temarios unos enfocados más en la cuestión filosofía, otros más pragmáticos, otros más ortodoxos, pero siempre con el reto de crear y ejercer una pedagogía libertaria.

A diferencia de las clásicas escuelas de cuadros que muchas organizaciones crearon, en donde los participantes acudían por obligación, por mandato o por interés burocrático. Nosotros nos enfocamos en crear círculos de estudio que respondieran a las inquietudes de la gente no organizada para vincular ese ímpetu hacia las alternativas organizativas que Cleta propone.

Convencidos que los círculos de estudio podían generar y potenciar la organización urbana, tratamos de canalizar las dinámicas y los textos hacia una toma de conciencia que viera en la lucha organizada su continuación necesaria.

Logramos crear espacios de estudio donde los participantes generaban un hábito de lectura crítico así como una constante participación en su propia formación política.

Sin embargo enfrentamos una fuerte apatía para participar de manera constante en un trabajo organizativo.

Hemos analizado tal apatía y hemos podido corroborar que parte de ella surge ante la falta de alternativas democráticas dentro de los espacios de trabajo.

La gente que ha acudido a los círculos de estudio lo ha hecho no sólo para satisfacer una serie de dudas y de inquietudes teóricas, sino que existe una necesidad coartada y reprimida por formar parte de un colectivo, por sentirse escuchado y sentirse mirado, por ser algo más que una mercancía laboral, que un número de boleta o que un mexicano cualquiera.

Se quiera o no aceptar, la necesidad de sentirse parte de un grupo es una de las principales motivaciones de la gente que decide organizarse, si esta necesidad no se le responde las organizaciones pierden cohesión, fuerza e incluso poder.

La militancia se decidirá en tanto la organización sepa recibir en su seno a los nuevos integrantes, y pueda darles su lugar en las decisiones colectivas.

Nosotros creemos que la pedagogía libertaria va más allá de los círculos de formación política.

El papel de la educación desde que se han establecido relaciones de dominación ha sido una parte fundamental para el desarrollo de cualquier sistema. Desde la enseñanza que transmite el padre al hijo en el taller o en el campo, etc, hasta el arte de la guerra siempre tuvo que haber un proceso pedagógico.

Toda organización política tiene una forma pedagógica de relacionar sus integrantes, así la misma desigualdad de las experiencias y de los conocimientos puede ser aprovechado para potenciar la democratización o para incrementar el monopolio de las decisiones sobre unos cuantos.

Una organización política de izquierda que no ejecuta una pedagogía libertaria puede seguir produciendo un sujeto funcional al sistema existente como lo hace la educación dominante ; es decir puede seguir reproduciendo relaciones domesticadoras que alienan al sujeto de su capacidad crítica y neutralizan su responsabilidad ética con la humanidad.

Hay que recordar que las instituciones pedagógicas intra sistémicas transmiten pura ideología , entendida esta palabra como la definía Marx, como falsa conciencia, o como un conjunto de expresiones semióticas que justifican . legitiman y encubren la dominación que práctica el status quo o sistema capitalista a través de sus formas ideológicas como el arte la ciencia y la religión.

Lo que pretendemos , lo que debemos pretender en tanto organizaciones socialistas , es una dialogicidad (diálogo) donde se nos revele la palabra que está en búsqueda de su dimensión autónoma reflexiva y transformadora, una conciencia crítica que ponga en cuestión la misma totalidad funcional y que abra senderos para la construcción de un nuevo orden .

El reto de un proceso pedagógico va más allá de la propuesta de temarios y de dinámicas, ya que es el reto de establecer relaciones interpersonales que superen la alienación política , económica, erótica y semiótica de la totalidad capitalista.

La realización de nuevos modos de ser no son sólo utopías que serían efectivas en el socialismo. La consideración del Otro como Otro, como un infinito fuente de todo valor, y exterior a cualquier determinación capitalista no es sólo una bonita intención abstracta, por el contrario, es el fundamento ético concreto de nuestra crítica y debe ser el ejemplo existente de la posibilidad de otro mundo.

 

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