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Existen diversos caminos que nos conducen a una ruptura de nuestras existencias: Una imagen, un texto o una palabra puede ser el factor que rompa con la petrificación cotidiana en la que muchas veces nos vemos sumergidos. Desde una mujer de rasgos campesinos que pide limosna en la calle con niños en brazos, hasta el juicio excluyente y racista de señoras bien vestidas que deambulan sobre los caminos pobres en autos de ricos, las contradicciones del mundo moderno cobran forma y contenido en la palabra viva y cotidiana que lo enuncia y lo denuncia. Una crisis económica pintada en el cuadro de una platica familiar, una cena donde se anuncia la inevitable caída de la economía familiar, texto sin palabras, sin discursos, dialogo de miradas; silencios que tensan la vida. Padres que tienen que trabajar en las propiedades de otros, lavar los muebles de otros, servir las comidas ostentosas de otros que nos son sus propios hijos. Algunas de estas situaciones son el contexto real desde donde acuden muchos de los participantes del círculo de estudio. Contextos y contradicciones reales que se hacen preguntas, que se hacen “¿Porqués?” rotundos y abismales. “¿Porqués?” de golpes, de callos, de hambres y de exclusiones. ¿Por qué soy pobre, porqué esa desigualdad de madres con hambre y comida tirada por familias ostentosas? La necesidad de una respuesta, la búsqueda de un sentido es la fuerza que impulsa a los compañeros a perseverar en el estudio, en la discusión y en la disciplina que exige el círculo de estudio. Es la impotencia de una realidad que no elegimos, desgarradoramente cruel, la que se escucha constantemente en las voces de los compañeros que acuden. Es un vacío que busca ser llenado, una necesidad de hallar las puertas donde abran y reciban las preguntas sin los guardias obtusos de los miedos y las represiones, sin los adoctrinamientos y sermones de “sabedores del mundo”. Pero el círculo de estudio no da todas las respuestas, la mayoría de las veces abre nuevas dudas aún más profundas y complejas. La diferencia es que ya no nos enfrentamos solos a las dudas y las confusiones, sino que las socializamos, las compartimos. De este modo los círculos de estudio se convierten en espacios vivos donde tocamos juntos las puertas de libros, periódicos, revistas o películas, donde descubrimos nuevas preguntas y respuestas a partir de diálogos entre compas que resisten semana tras semana el trabajos alienante de 8 horas o la desesperación injusta del desempleo. Y es este carácter de duda, de búsqueda y de descubrimiento lo que llena de fuerza y de lucha cada círculo de estudio. Son estas grietas las que nos hacen crear y defender una esperanza a partir de la búsqueda infinita por encontrar las respuestas a nuestras preguntas históricas, individuales y sociales, tomando cada vez más conciencia que “Nadie libera a nadie, nadie se libera sólo… los hombres se liberan en comunión”. A continuación se muestran algunos testimonios explícitos de esta experiencia de los círculos de estudio, sin embargo también se pueden encontrar testimonios en la sección de documentos, sólo que se muestran de manera indirecta, es decir, a través de los resultados escritos que hicieron los participantes a lo largo de cada círculo. Así mismo, varios de los compañeros que han participado en círculo de estudio manifiestan el resultado y la experiencia de estos proyectos en la lucha libertaria que día a día ejercen en distintos movimientos sociales (incluyendo nuestra organización). Ese es el testimonio más importante que a pesar de ser silencioso dice mucho más que mil palabras.
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